Blog de viajes y estilo de vida

Disonancia en Barcelona

SHARE
, / 702 2
Disonancia en Barcelona

No hay nadie en la calle, el Barça se está jugando la liga con el Atletico de Madrid. El que no está en el estadio, está en el bar, y el que no, en su casa.

Encaro Parallel a la altura de Poble Sec. Tengo que llegar al Parque de la Ciudadela, podría tomar el metro, pero para que ¡Estoy en Barcelona! Google maps me indica que son 35 minutos caminando, en ciudades tan lindas, eso es un placer.

Me pongo los auriculares, normalmente no lo haría. Me gustar estar con todos los sentidos alerta cuando camino por ciudades que no conozco. Pero es mi cuarto día, y confío en Google maps. Pongo Heroes de David Bowie, necesito vaciarme.  Algunos meditan, unos van a la iglesia, otros pelean, cada cual con sus rituales. Lo que si es necesario, es vaciarse. Los miedos de comenzar un viaje son fantasmas que invaden ¿Valdrá la pena?

I, I will be king
And you, you will be queen
Though nothing will drive them away
We can be heroes, just for one day
We can be us, just for one day

I, I can remember (I remember)
Standing, by the wall (by the wall)
And the guns, shot above our heads (over our heads)
And we kissed, as though nothing could fall (nothing could fall)
AND THE SHAME WAS ON THE OTHER SIDE
Oh, we can beat them, forever and ever
Then we could be heroes, just for one day

Me emociono… Paso por una tienda de Frankfurts aún en Paralell y me seco las lágrimas. Estoy solo, pero no me siento solo

¿Pero que es estar solo? La más absoluta soledad es cuando ni siquiera se puede contar con la compañía propia. Ahí es cuando terminas en matrimonios, puteríos, en el cine buscando algo. El colmo de la soledad es que conduce al gregarismo. ¡Bah! suficiente de Cortázar ¡Que genio!

Me siento valiente, dicen que viajar no te aporta nada al Curriculum, que es perder el tiempo profesionalmente. Como si la vida se pudiera medir por cargos arbitrarios, por jefaturas o gerencias, como si la validación social estuviera exclusivamente vinculada a ese mundo.

Por ahora prefiero seguir descubriendo, aprendiendo idiomas, seguir maravillándome con las diferencias de la gente en el mundo, con vivir.

Me doy cuenta que me pasé. Doblo y encaro al Raval. Me fijo en la otra vereda hay dos Pakis. Se acerca uno.

“Tío! Tienes mechero?”  pregunta

“No”  le respondo seco, mientras sigo caminando.

“Pero no seas así…” Insiste.

La vereda se hace cada vez más estrecha.

“De donde eres?” Pregunta.

“Chile”respondo seco.

Al segundo me está sacando la billetera del culo.

Me vuelvo loco, lo persigo.

“Me está robando, me está robando” Grito a todo pulmón.

El hijo de puta es mucho más rápido. Abre la billetera y la lanza a la calle mientras se va corriendo con su amigo.

La recojo y me doy cuenta que lo único que falta son los 10 euros. El carnet y mi tarjeta de debito están.

Más que rabia, me da vergüenza, me robo un pendejo de no más de 23 años. ¡Como tan weón! Si no hubiera estado escuchando música, no hubiera pasado por esta calle secundaria, pero bueno…Si mi abuelita se hubiera ganado el loto…No puedo lamentarme. No puedo seguir pensando que Europa es igual seguridad, sobre todo en una ciudad tan turística como Barcelona. Uno nunca sabe, bajas la guardia sobrio y en pleno día a media cuadra de la super transitada Paralell y te desvías un poco  y taaa! Te flaitea un Paki.

“Ni en Chile me roban, la concha de su madre!” les grito a un par de mujeres que se quedaron mirando.

Estas me miran con pena, como diciendo “Y que quieres que hagamos chaval”

“Estas bien?” Me pregunta una gordita desde atrás.

“Me robaron, no…no estoy bien…Les molesta si puedo ir con ustedes? ” Pregunto.

“Tío, venga, adonde vas?” Interviene su acompañante, un Piqué gordo.

“Gracias, voy al Parque de la Ciudadella. Son catalanes?” Pregunto.

“Si, somos de  Tarragona, un pueblo al sur. Te acercamos hasta la Rambla. La verdad, en seis años viviendo acá, nunca había visto algo así”  Responde.

Atravesamos los laberintos del Raval. Con sus calles estrechas, llenas de inmigrantes, ropa colgada en las ventanas y lenguas orientales. Dejo de estar en Europa por un rato.

Llegamos a la Rambla, a la altura de Liceu. El partido debió haber terminado, hay mucha más gente, nos despedimos.

“Gracias, me siento mucho mejor. Gracias en serio…” Les digo.

“De nada, la billetera, adelante pa`la otra” Me dice el Piqué gordo.

Continuo con un tranco más seguro y sin auriculares, empiezo a bordear el barrio gótico. Al llegar a vía Laietana, escucho a unos viejos hablar.

Barcelona

En Barcelona no se camina, se pasea

“Yo no tengo problemas que vengan, pero  esto ya parece las Américas hombre.” Se queja.

“Está lleno de indios” Asevera el otro.

Estos hablan en Español, ni siquiera son locales, no son catalanes y hablan de intrusos. Porque mejor no la haces corta, y dices que no puedes ver caras más oscuras, viejo racista de mierda.

Ya entiendo a Mark Twain al final de su vida, como no.

“A mi edad cuando me presentan a alguien, ya no me importa si es bueno, malo, rico, pobre, judío, negro, blanco, musulmán o cristiano. Me basta con que sea un ser humano, peor cosa no podría ser”

Llego al Parque de la Ciudadella, todo el mundo está aprovechando el sol. Me demoro un poco y encuentro a los míos. Comparto lo que me pasó, y uno me cuenta que lo asaltaron ya cuatro veces en Barcelona, eso sí, siempre curado. Leve diferencia.

Me río. Me tomo una Estrella. El sol nos abraza, es un lindo día de picnic. No parece invierno. Aparece un Paki vendiendo Estrellas, le compro una a 1 euro. El equilibrio ha vuelto, estoy en paz con el Universo.

Aparece el frío, un viento helado da por terminado el picnic.

Ya de vuelta, es casi de noche, el cielo comienza a pintar la ciudad y cada esquina me impresiona. Los edificios son del tamaño preciso, lo suficientemente altos para que viva gente y haya oficinas, y lo suficientemente bajos para que el sol nos acaricie.

Empiezo a entender el orgullo catalán, tienen una capital maravillosa, estoy en el corazón del Borne.

Me acuerdo de Luna, la guía del tour histórico del Free Waking tour Barcelona.

“A Barcelona la tienen que mirar hacia arriba, los balcones, sus terrazas, su arquitectura, ahí esta la magia. Alcen la cabeza ragazzi

Barcelona

Alzar la cabeza, sal de lo terrenal un poco. Nada malo ocurrió con ese ejercicio, así fue como nos separamos del resto del reino animal sin ir más lejos

Esa habilidad de hacer lo simple, elegante. La elegancia está demasiado presente.

Sin darme cuenta tropiezo con la Basílica de Santa María del Mar, es de noche y está abierta. No puedo no pasar.

Que particular institución que es la Iglesia Católica, que despliegue de poder y riqueza. Todo es gris, pero las luces hacen disonancia con los colores, es  imponente por donde se la mire. Los pilares enormes, altísimos, hacia el cielo, hacia Dios.

Barcelona

Tal vez la Basílica más linda que he visitado.

No hay oro, no es como en Sudamérica. El despliegue de grandeza es diferente, leo que fue construida en el siglo XIV, claro, no es comparable con Sudamérica, esto es gótico.

Iglesia Católica, por lo menos has tenido buen gusto, te las doy. Ya no creo en ti, pero a través de tus obra me has transmitido paz. Me relajo y pienso.

Me robo hoy un paki, pero que fácil y rápido la rabia y vergüenza se transformaron en luz. La culpable y solución, Barcelona. Su fineza, orgullo, arte, autenticidad, arquitectura, gente y locura. No puedo deprimirme por 10 euros. Soy un viajero, y esto va seguir pasando, pero tengo que recordar. Hay más gente buena que mala en el mundo, eso es vital. No quiero terminar como esos viejos llenos de odio vociferando en la calle.

Además, me podrán haber robado 10 euros, pero no lo vivido, no las lágrimas de amor de Heroes, no el llevar ya tres años recorriendo otro camino, no el sentirme valiente, no. Eso no me lo puede quitar nadie.

“No andas deprimido, andas distraído”

Como decía el hermoso Facundo Cabral.

2 Comments

Leave A Reply

Your email address will not be published.

PASSWORD RESET

LOG IN